Hoy en día he descubierto, con verdadero asombro, como George (el pilóto automático) puede llegar a transformar a hombres "cultos" en verdaderos autómatas, que sólo responden a los instintos básicos para los cuales están programdos.
Descartes en su Discurso del Método, como comenté en la entrega anterior, halló dos maneras de descubrir si un "ser" es autómata o es un ser humano.
Yo por mi parte, y con mucha humildad, les voy a aconsejar sólo dos cosas:
1.- Controle lo único que puede controlar: sus pensamiento. No deje a George la responsabilidad de su vida.
2.- Cuando vea a un ser querido que está comandado por George, sáquelo de su "estado autómata" haciendo alguna pregunta (Se sorprenderá del resultado)
Proxima entrega: Autómatas y hombres (2da. parte)
domingo, 17 de enero de 2010
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No es fácil reconocer un autómata de un hombre en estos tiempos, los primeros están ampliamente distribuidos en el mundo, y ¿cómo se yo que no soy una autómata?
ResponderEliminarExcelente pregunta.
ResponderEliminarLa respuesta la tienes en la misma pregunta que haces, es decir, al preguntarte a ti misma si eres o no un autómata la respuesta emerge naturalmente: No lo eres.
Perdona Ana, se me olvidó comentarte que el mismo Descartes nos dice en su texto dos maneras de cómo detectar a los autómatas, deseas que lo publique o tu misma lo buscas?
ResponderEliminarPublícalo por favor, aunque también voy a buscarlo.
ResponderEliminarTe lo voy a resumir así:
ResponderEliminar1) La capacidad de razonar de una máquina no puede llegar a ser como un hombre.
2) Aunque nos imiten a nivel físico, nunca llegaran a ser como nosotros. Sus opciones son programadas, son básicas...