Cuando estudiaba la filosofía en el Instituto de Teología para Religiosos (ITER), en el grupo solo éramos dos laicos, entiéndase laico como dice el diccionario Larousse: que no es eclesiástico ni religioso.
En esa época me enteré que cada congregación tenia unas iniciales para identificarse, así tenemos, los salesianos (sdb), la Orden de los Franciscanos (ofm), etc. Yo le decía a mi compañero laico, nosotros también tenemos que tener nuestras siglas, y de tantas opciones que se nos ocurrieron, la Orden de Laicos (ola) fue la que más nos gusto. Y por supuesto, a los muchachos que estaban estudiando para sacerdotes también le gustó la idea y nos saludaban diciendo “¿cómo está la ola?”.
Próxima entrega: Orígenes de “La Ola” (2da Parte)
sábado, 2 de enero de 2010
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