sábado, 9 de enero de 2010

Amar a la sabiduría

Cuando se ama sinceramente a una persona, por ejemplo a un amigo(a), se acepta tal y como es, con sus defectos y virtudes. De esa misma forma ocurre cuando afirmo: “amar a la sabiduría”.

Sabiduría se entiende acá como: Capacidad de pensar o juzgar con prudencia y equidad. (Larousse. Diccionario enciclopédico).
Y esa capacidad de pensar la puede tener cualquier persona, quedando de nuestra parte aceptarla de donde provenga: amigo, enemigo, de una persona adulta o vieja, o de un niño. Y a veces nos sorprendemos de quién piensa con sabiduría.
En muchas ocasiones me ha sucedido que escucho de un niño unas palabras sabias, y uno en ese momento ser pregunta: ¿De donde obtuvo este niño(a) esa idea?

Próxima entrega: Ser filósofo es volver a ser niño

No hay comentarios:

Publicar un comentario