Ese contacto con la filosofía, que comenté en la primera parte, hizo que cayera en cuenta de algo que siempre supe, pero no sabía como admitirlo: sé menos de lo que creo. Incluso llegué a cuestionarme que si lo que sabía hasta el momento era cierto o una ilusión. Así pues, me apoyé de nuevo en Descartes: “Rechazar como absolutamente falso todo aquello en que pudiera imaginar la menor duda”. De esta forma vacié mi cerebro de cualquier creencia que no pudiese confirmar como verdadera.
Comencé a ver las cosas con mayor claridad y fue entonces que me dije; a través de la ola compartiré esta experiencia educativa. Y ¿por qué una ola? Porque la ola esta conformada por agua y no hay lugar en donde el agua no pueda penetrar poco a poco.
Próxima entrega: Pensar y duda
domingo, 3 de enero de 2010
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