martes, 30 de marzo de 2010

Proceso PEACE - Emociones

Las emociones pueden llegar a inspirar grades poesías, así como también, convertirnos en autores de actos violentos y destructivos.
Como dice Dan Millman en su Way of Peaceful Warrior: "No necesitas controlar tus emociones, las emociones son naturales como el clima, que cambian". Y es así exactamente, las emociones van y viene, y en este proceso que vamos describiendo de Lou Marinoff es importante lograr identificar nuestras emociones ante un problema determinado.
La clave está en cómo expresarlas en forma constructiva, si usted se deja llevar por alguna emoción, esté dispuesto a pagar las consecuencias respectivas.

Reconocer la emoción constituye una información valiosa, sin embargo, dicha revelación no contiene al sentimiento en sí. Igualmente, el hecho de expresarlo tampoco pondrá final al sentimiento, pero expresarlo de un modo inapropiado si que puede empeorar las cosas.
Si ha logrado identificar los sentimientos que una situación le ha producido, FELICIDADES, ya puede continuar con el siguiente paso del proceso PEACE: El Análisis. Si no ha sido así, debe quizá buscar ayuda profesional especializada o algún tipo de consejero que lo ayude al respecto.

jueves, 25 de marzo de 2010

Proceso PEACE - Problema

En muchas de las circunstancias con las que nos topamos en la vida, encontramos lo que usualmente llamamos problemas. Digo que lo llamamos problema, pues para nosotros es algo que nos genera alguna incomodidad o inconformidad, etc. y definitivamente se transforma en un problema. Pero, hasta ¿qué punto un problema nos puede afectar? Todo dependerá de una primera cosa que debemos hacer, definir concretamente el problema, determinar sus límites y de este modo poder continuar.

Cómo comenta Lou Marinoff en su libro Más Platón y Menos Prozac: "Cuando se disponga a definir el problema, procure averiguar lo que ocurre sin emitir juicios. Estará contemplando lo que los filósofos denominan "fenómenos", es decir, sucesos externos a usted, hechos que existen con independencia de sus creencias, sentimientos o deseos al respecto."

Ahora bien, hay situaciones que se resuelven prácticamente de inmediato, ya que contamos con nuestros sistemas de valores, nuestras costumbres, etc. que nos indican qué hacer. No es necesario evaluar cada situación con extremo detalle, sin embargo, al instante que nos encontremos con alguna situación que se nos escapa de las manos, es posible que estemos frente a un potencial problema. Y hasta aquí llega esta fase inicial del proceso PEACE.

sábado, 20 de marzo de 2010

Proceso PEACE

En filosofía, el método para filosofar no es como en las ciencias, es decir, no hay un método definitivo de hacer las cosas.

Podemos reflexionar con filosofía acerca de cualquier tema, incluso podemos conversar con alguna persona, que no necesariamente tiene ser profesional en filosofía, y llegar a alguna que otra conclusión. Así es, sin embargo, hay personas que se dedican al asesoramiento filosófico, tal y como lo explica Lou Marinoff en su libro Más Platón y menos Prozac. En éste el propone un método que llama PEACE para enfrentar situaciones cotidianas.

Los pasos de este método son los siguientes:
1.- Problema: El primer paso de este método es el de identificar correctamente el problema. Hay situaciones en las que plantear y delimitar el problema puede llegar a ser más complicado de lo que parece.
2.- Emociones: debemos hacer acopio de las emociones que el problema provoca. Quizá sea una combinación de varias emociones, por ejemplo, tristeza, rabia, etc.
3.- Análisis: En este punto se examina las posibles opciones para resolver el problema.
4.- Contempla: En esta etapa se da un paso atrás y se trata de ver la situación en conjunto, es decir, en vez de detenerse en un árbol determinado, se estudia el contorno del bosque. En este punto ya se está preparado para considerar métodos, sistemas y enfoques filosóficos para abordar la situación.
5.- Equilibrio: En este último paso, lo que queremos es el equilibrio. El equilibrio lo lograremos alcanzar cuando estemos preparados para emprender las acciones adecuadas y justificables, afrontando los inevitables cambios que nos esperan.

En las próximas entregas veremos en profundidad cada uno de los pasos antes descritos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Tabula rasa

En oposición a los racionalistas nos conseguimos con los empiristas, estos filósofos afirman que la única fuente de conocimiento es la experiencia.
Cada uno de nosotros somos una "tabula rasa", como una hoja en blanco, en donde va escribiendo nuestra experiencia.

Suena interesante, incluso en muchos aspectos, nuestra vida va tomando su forma a medida que vamos acumulando experiencia. Por ejemplo, ninguno colocaría su mano en el fuego, si alguna vez se quemó.
También nuestros padres se encargan de irnos orientando con sus propias experiencias, sin embargo, también nos pueden sesgar en algún momento dado. Es decir, alguno puede seguir los pasos de alguno de sus padres, o familiares en términos generales, ya que lo observó realizando alguna actividad y le parece que él también la puede realizar.

John Locke fue el fundador de esta idea del empirismo, luego la continuó desarrollando David Hume.

Ahora bien, para todas las áreas de conocimiento este principio es válido?, alguna vez se ha conseguido Ud con un triángulo escaleno en la calle? Les parece que los objetos de la matemática, por ejemplo, vienen de la experiencia o de la razón?

sábado, 6 de marzo de 2010

¿Nuestras cualidades son innatas?

No sé si se han hecho esa pregunta alguna vez en su vida, yo la verdad, no lo había hecho hasta que se planteó en clase de filosofía.
Es decir, nacimos con las cualidades para ser el profesional que somos: para ser médico, para ser computista, para ser diseñador gráfico, o ingeniero, o corredor profesional?

Muchos filósofos, sobre todos los racionalistas, piensan que todas esas cualidades ya venían en nuestro cerebro y que el desarrollarlas era simplemente poner en práctica algo que ya sabemos a priori.

Y en verdad, a veces vemos personas que se les da más fácil ciertas actividades que otras, hay personas que entienden mejor matemáticas, otros entienden mejor la poesía, y así sucesivamente. Entonces, tendrán estos filósofos razón? ¿Nuestras cualidades ya están predefinidas en nosotros?

Supongamos que sí, ¿cómo las descubrimos? ¿Acaso es una o dos o tres? ¿qué ocurre en nuestras vidas si no las descubrimos?