¿Recuerda cuando era niño? Todo le parecía asombroso, cualquier cosa le parecía una novedad. Cuando no entendía algo preguntaba: “¿por qué?”. Cuando algo le llamaba la atención, señalaba con su pequeño dedo y decía: “¡Mami (o papi) mira! ¡Mira!” Cuando lograba amarrarse solo las trenzas de los zapatos corría y se lo decía al mundo, a ese pequeño mundo que tenía a su alcance.
Si fue afortunado y su entorno lo impulsó adecuadamente, usted aún puede que conserve a su pequeño filósofo interior; sino, si lo mandaban a callar por preguntar, no se angustie aún puede preguntar y no quedarse en piloto automático, o ser un zombi o un autómata.
Rescate su niño interior y cada vez que tenga una duda, recuerde, ahora tiene acceso a libros y a Internet, sin restricciones.
Próxima entrega: Piloto automático (1era parte)
domingo, 10 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Escribí en el capítulo anterior sin haber llegado a este. Confirma lo que leí, en algún momento lo encontraré y les diré quien es el autor de que los niños son unos filósofos naturales.
ResponderEliminarEn el camino ese niño se transforma y se empieza a creer autosuficiente: "Ya lo se mamá", "Para que quiero saber eso", "Dejame que yo sé, papá", entre otras cosas que se dicen en la actualidad. Es la involución de la niñez, perder la capacidad de reconocer que nunca podremos saber de todo.