Veamos la primera vía, acerca del movimiento:
Todo lo que se mueve necesita ser movido por otro. Pero si lo que es movido por otro se mueve, necesita ser movido por otro, y éste por otro. Este proceder no se puede llevar indefinidamente, porque no se llegaría al primero que mueve, y así no habría motor alguno pues los motores intermedios no mueven más que por ser movidos por el primer motor. Por lo tanto, es necesario llegar a aquel primer motor al que nadie mueve. En éste, todos reconocen a Dios.
Veamos los argumentos de una manera más simplificada:
Premisa 1. Todo lo movido es movido por otra cosa.
Premisa 2. Para cada cosa movida es necesario un motor que lo mueva.
Premisa 3. No puede ser indefinidamente.
Premisa 4. Es necesario llegar al primer motor al que nadie mueve.
Conclusión. El primer motor es Dios. [Conclusión]
Premisa 1: Falsa.
Antes de explicar por qué esta premisa el falsa debemos ponernos en el contexto de Tomás de Aquino, es decir, tomemos en cuenta de que él vivió entre 1225 y 1274, y la física de esa época era la aristotélica, por lo tanto, no conoce las leyes de gravitación y asume de que nada puede moverse por sí mismo; hoy con la física moderna (gracias a Galileo y Newton) sabemos que eso no es cierto. Un simple experimento lo demostraría: colocando dos objetos en el vacío a cierta distancia podremos observar que uno de ellos comenzará a moverse en dirección del otro sin que nada lo tenga que mover necesariamente.
Premisa 2: Falsa.
La explicación es similar a lo expuesto en el párrafo anterior.
Premisa 3: Es arbitraría.
No se explica porque no podría ser una regresión infinita.
Premisa 4. Igualmente arbitraría.
El argumento indica que el primer motor tiene que ser uno, sin embargo, podrían ser varios.
Conclusión: Aun asumiendo la arbitrariedad de las dos últimas premisas, Tomás asume que a ese primer motor debemos nombrarlo Dios, pero no es claro que sea el Dios que todos conocemos como Creador de todo.
Tomás de Aquino no contaba con los conocimientos en física que tenemos ahora. Esta vía es válida para la visión aristotélica del mundo que se tenía entonces, adecuada pero falsa.
lunes, 28 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario