lunes, 17 de enero de 2011

La falacia

En lógica, se acostumbra a reservar el término falacia para los argumentos que, aún cuando sean incorrectos, resultan persuasivos de manera psicológica. Las falacias son peligrosas porque la mayoría de nosotros llegamos alguna vez a ser engañados por ellas. Por lo tanto, definimos una falacia como un tipo de argumento que puede ser correcto pero que demuestra, luego de ser examinado, que no lo es.
Es conveniente estudiar estos argumentos erróneos porque se puede evitar más eficazmente caer en las trampas que tienden una vez que se conocen.

Un argumento, cualquiera que sea el tema al que se refiere, por regla general trata de establecer la verdad de su conclusión. Pero los argumentos pueden fallar de dos maneras en este propósito:
1.- Exista una proposición falsa como una premisa del argumento. Así, si sus premisas no son verdaderas, el argumento no logrará establecer la verdad de la conclusión, aún si el razonamiento basado en esas premisas es válido.
2.- Que las premisas no impliquen la conclusión. Un argumento cuyas premisas no implican la conclusión es un argumento cuya conclusión puede ser falsa aún si todas las premisas fuesen verdaderas.

Próxima entrega: Tipos de falacias

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