miércoles, 24 de febrero de 2010

Fedro o del amor (3ra parte)

La prueba, que convencerá a los sabios, más no a los expertos, parte de la Naturaleza del Alma.

Para Sócrates toda alma es inmortal, no es objeto de generación y es indestructible. Ahora bien, toda alma que puede sigue a los dioses y dentro de los límites del cielo tiene muchas visiones bienaventuradas. En esta región reside la realidad verdadera.

Ahora bien, un alma que ha seguido a los dioses, y ha visto algo de la verdad, puede que no pueda seguir contemplando esa verdad y cae a la tierra (pierde sus alas). Y dependiendo de cuanta verdad haya contemplado su encarnación será humana o no. La encarnación en hombre puede ser de nueve tipos:
1.- Seguidor de la sabiduría, la belleza, la cultura o el amor.
2.- Monarca constitucional o jefe en la guerra.
3.- Político, administrador u hombre de negocio.
4.- Atleta, entrenado, médico.
5.- Profeta o autoridad en un ritual.
6.- Poeta u otro artista.
7.- Artesano o agricultor.
8.- Sofista o demagogo.
9.- Tirano.

Para Sócrates sólo la razón del filósofo recupera sus alas, porque él uso el recuerdo para perfeccionarse. Los demás piensan que está loco, pero no se dan cuenta que está poseído por la divinidad.

Así pues, de todos los tipos de locura divina, el cuarto (el amor) es el mejor, cuando la visión de la belleza en este mundo pone delante de la razón la belleza verdadera y las alas del alma vuelve a crecer.

Cada uno ama según la manera de la divinidad a la que acompañó en el viaje celeste y busca el tipo humano que le corresponde, a quien intenta moldear luego en la imagen de esa divinidad. Así, un seguidor de Zeus buscará uno que sea por naturaleza filósofo y un guía; uno que lo sea de Hera, un tipo regio, etc, y fomentará en él estas cualidades. Al actuar así, descubrirá los mismos rasgos en sí mismo y se encontrará poseído por su divinidad, aun cuando se lo atribuya al amado, quien, a su vez, se inflamará. De este modo, mediante la locura del amor, ambos se vuelven felices, una vez que se apresa al amado.

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