Veamos la segunda vía, acerca de las causas eficientes:
Todo lo que es tiene una causa, y ésta a su vez, tiene una causa, y así encontraremos una serie infinita de causas, por lo tanto, existe una primera causa eficiente que es incausada, que es Dios.
Veamos los argumentos de una manera más sencilla:
1. A toda causa le sigue un efecto.
2. Una causa es efecto de una causa anterior.
3. No puede ser indefinidamente la cadena de causas.
4. Existe una primera causa eficiente que es incausada.
5. Esta primera causa es Dios. [Conclusión]
Premisa 1 y 2: Falsas.
Éstas premisas se basa en la afirmación de que las causas son cosas objetivas y que la relación causa-efecto es concreta y parte de la realidad. Lo que nosotros, como observadores del Universo, vemos es cierta normalidad, lo que llamamos relación causal es una abstracción para ordenar en nuestra mente esa normalidad, es muy poco probable que podamos demostrar que la relación causa-efecto es real y objetiva para todos los fenómenos del Universo.
Premisa 3: Es arbitraría.
No se explica porque no podría ser una regresión infinita.
Premisa 4. Contradictoria con premisa 1.
La premisa 1 dice que A “toda” causa le sigue un efecto y esta premisa (4) dice que hay una causa que no es efecto de nada.
Conclusión: Al igual que en la primera vía, en esta vía también se nos dice que el efecto sin causa es uno solo, y del razonamiento dado no se infiere que deba ser uno y aún peor es que se considere a esa causa como Dios.
lunes, 28 de marzo de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
Derecho de los animales
¿Qué razones hay para decir que los animales tienen derechos? El siguiente argumento trata de responder a esa pregunta:
1. Los animales pueden sentir dolor.
2. El mundo es un mejor lugar si el dolor no es infligido innecesariamente.
3. Por lo tanto, dolor innecesario no debería infligirse sobre los animales.
La primera premisa ha sido demostrada en estudio con animales como los monos y gorilas, los cuales han mostrado el dolor como algo muy parecido al dolor humano. Sin embargo, animales como esponja de mar o medusa, los cuales tienen un sistema nervioso simple, siente algo remotamente a como siente una persona. Quizá lo que hoy en día afecta a los defensores de los derechos de los animales, es que al parecer, pues algunos animales siente dolor pero otros no tanto, es decir, se toma el argumento convenientemente.
La segunda premisa parece incuestionable, sin embargo, algunos se han dado a la tarea de buscar diferencia entre dolor y sufrimiento. Estos alegan que lo complejo como se ha tratado el dolor es en base a la anticipación de lo que realmente va a pasar, mientras que el dolor como tal no es más que la sensación en el momento en que ocurre; el sufrimiento cuenta cuando ocurre situaciones en donde se considera la moral, pero los animales solo son capaces de sentir dolor. Luego, se dice de lo “innecesario” de esa misma premisa que para evitar posibles problemas es mejor experimentar primero en animales que con el ser humano, por lo tanto, algún dolor entonces es necesario.
Y es esto lo que entonces afecta a la conclusión, ya que ese dolor infligido en los animales beneficia a la final al ser humano. Por lo tanto, estos derechos a la final se aplican a algunos animales más afortunados, para otros, no los aplican.
miércoles, 16 de marzo de 2011
¿Los animales tienen derechos?
Entre 2000 y 2005, cada año en todo el mundo se usan unos 50 millones de animales son usados para investigaciones científicas; cerca de 250 millones de toneladas de carnet son producidas; cerca de 200 millones de toneladas de pescado y animales acuáticos son recolectados de mares y ríos.
Esas cifras son aproximadas (especialmente para el caso de las investigaciones científicas, muchas cifras no son registradas en lo absoluto), pero está muy claro la cantidad tan alta de animales que son usados cada año por para interés “humanos”. Más que “usar”, muchas personas –y el número se incrementa- diría “sacrificar” o “explotar”; quizás esas sean las palabras más adecuadas.
Muchos consideran que el uso de animales como comida y para la investigación es moralmente indefendible y es una violación de los derechos básicos de los animales.
Próxima entrega: Derechos básicos de los animales
lunes, 7 de marzo de 2011
Dentro de la mente animal
¿Qué sabemos acerca de lo que hay en las cabezas de los animales? ¿Los animales tienen sentimientos, pensamientos, creencias? ¿Son capaces de razonar?
La verdad es que sabemos muy poco acerca de la conciencia animal. Nuestro conocimiento en esta área es realmente una versión generalizada del “problema del conocimiento acerca de otras mentes humanas”. No podemos, al parecer, saber con certeza si otras personas experimentas de la misma forma que nosotros, cuando están ante la misma situación. Si así nos ocurre con la mente humana, imaginemos cuán peor puede ser la situación con una mente no-humana.
Para ambos casos, mente humana y mente animal, quizá lo mejor que podemos hacer es argumentar por analogía. Los mamíferos parecen reaccionar al dolor de la misma manera que el hombre en muchos de los casos: huye de la fuente del dolor, tiembla, grita, etc. En términos psicológicos, también, existe una uniformidad básica en todo el sistema nervioso de los mamíferos; y un cercano paralelismo se encuentra también en la composición genética y el origen evolutivo.
En este mismo sentido parece relativamente seguro hacer las mismas inferencias acerca de nuestros parientes cercanos: monos y gorilas. Sin embargo, si resulta muy complicado realizar tal inferencia para otros vertebrados, tales como, pájaros, reptiles, peces, etc. Y muchísimo más complicado para invertebrados: insectos, babosas, medusas, etc.
La verdad es que sabemos muy poco acerca de la conciencia animal. Nuestro conocimiento en esta área es realmente una versión generalizada del “problema del conocimiento acerca de otras mentes humanas”. No podemos, al parecer, saber con certeza si otras personas experimentas de la misma forma que nosotros, cuando están ante la misma situación. Si así nos ocurre con la mente humana, imaginemos cuán peor puede ser la situación con una mente no-humana.
Para ambos casos, mente humana y mente animal, quizá lo mejor que podemos hacer es argumentar por analogía. Los mamíferos parecen reaccionar al dolor de la misma manera que el hombre en muchos de los casos: huye de la fuente del dolor, tiembla, grita, etc. En términos psicológicos, también, existe una uniformidad básica en todo el sistema nervioso de los mamíferos; y un cercano paralelismo se encuentra también en la composición genética y el origen evolutivo.
En este mismo sentido parece relativamente seguro hacer las mismas inferencias acerca de nuestros parientes cercanos: monos y gorilas. Sin embargo, si resulta muy complicado realizar tal inferencia para otros vertebrados, tales como, pájaros, reptiles, peces, etc. Y muchísimo más complicado para invertebrados: insectos, babosas, medusas, etc.
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